| Una de las principales características
que nos distingue es nuestro marcado interés por la historia y la
cultura, motivo por el cual deseamos compartir con ustedes la
apasionante historia que hemos descubierto tras las paredes de esta
casa.
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El Barrio
El inmueble está ubicado en una de las cuadras o manzanas que se señalan
en los primeros planos de la ciudad.
La edificación hace parte de un contexto urbano muy significativo,
dentro de la zona de inicio de la colonización española, está
localizada muy cerca de los más importantes edificios civiles como
la Casa de los Oficiales Reales, la Casa del Cabildo o Posada del
Gobernador, que hoy es la Gobernación de Bolivar y de la Catedral.
El barrio se denominaba antiguamente de la Catedral y surgió de la
unificación de tres barrios:
La Merced, San Sebastián y Santa Catalina, siendo este último al
cual pertenecía la casa.
Su ubicación es sin duda muy relevante, a unos pasos de la Plaza
Mayor o de la Inquisición y también muy cercana al antiguo puerto
y a la Plaza del Mar. Dichas plazas se conocen hoy como Plaza Bolívar
y de la Aduana respectivamente.
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La Casa
El nombre de la calle en que se encuentra la casa era anteriormente
de Nuestra Señora de los Desamparados, vírgen patrona de Valencia
España, y fué sustituído por calle Cochera del Gobernador debido
a que en los bajos de la casa del Cabildo se guardaba la carroza del
mandatario seccional.
Desde la época de la Colonia la edificación fué una casa alta,
como predominaron en este sector. Se sabe que la mayoría de las
edificaciones, cercanas al inicio de la trama urbana de Cartagena,
eran edificaciones altas, ubicadas cerca al puerto, generalmente el
primer piso era utilizado como comercio y servicio y el segundo era
destinado para habitaciones.
Esta casa que probablemente fué construída a finales del siglo
XVII guarda las típicas características de este tipo de
construcciones.
El espacioso zaguán de alto puntal con techo sobre vigas que da
paso a un pequeño vestíbulo desde el cual a la derecha arranca una
escalera ancha que a su vez tiene a la izquierda una balconada. La
parte anterior de la planta baja es ocupada por los locales de los
antiguos almacenes y oficinas.
Siguiendo al interior se abre el
patio en cuyo centro su ubica el aljibe.
Esta especie de cisterna
que recolectaba el agua de la lluvia se encuentra enclaustrada entre
arcos de medio punto enmarcados por un bello alfiz.
A través del vestíbulo de la planta alta se accede a la sala con
artesonado a la vista y a las habitaciones con corredores volados
sobre el jardín.
Al fondo se ubicaba a menudo un traspatio con la cocina y las habitaciones de los sirvientes con la
escalera de caracol que asciende hasta la azotea.
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Las personas
Esta casa ha sido testigo del transcurso de la vida de diversas
personas.
Tras el paso de los años ellas forman parte de sus
paredes que hemos querido dar a conocer como un testimonio más de
la apasionante historia de esta ciudad.
El primer registro
A finales del siglo XVIII la casa era propiedad del ciudadano francés
y comerciante Juan D'Anglade. Estuvo casado con Rosa Guerra de
D'Anglade y existen numerosas referencias en los archivos que
reflejan la riqueza de esta familia. Eran propietarios de varias
casas en la ciudad además de la hacienda San José de Cospique. Al
parecer se dedicaba a la compra y venta de propiedades, la trata de
esclavos y al comercio con Panamá ya que hemos encontrado su nombre en distintos documentos que hablan de una febril actividad
comercial.
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La casa del Cónsul
En enero de 1824 llega a Cartagena el Cónsul británico Mr. Edward
Watts con el propósito de impulsar las relaciones comerciales hacia
este puerto.
Se instala en dos casas unidas en la calle Cochera del
Gobernador que dan la vuelta hacia la calle del Candilejo.
El Cónsul apoya al libertador Bolívar en su proceso de
indepenencia y éste lo visita en su última estancia en la ciudad,
entregándole un retrato propio pintado por un miniaturista italiano
de apellido Meucci. Este retrato sería utilizado en 1831 para
adornar las exequias fúnebres que la ciudad hizo para honrar la
memoria de Bolívar.
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El Cónsul Watts fué parte de la
aristocracia de la ciudad, prueba de ello son las innumerables
referencias que hacen cronistas ingleses en sus diarios de viaje de
los años 1820 a 1830 en los que destacan su actitud amable y
hospitalaria.
Es obligado a abandonar la ciudad en 1833 ya que se consideró que
intervino en los asuntos internos de Colombia.
Al dejar el país deja encargado como Vicecónsul a su hijo George
Burghalt Watts quien contrajo matrimonio en marzo de 1838 con
Juliana de Porras.
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La generación siguiente
En el censo del barrio La Catedral de 1851 se consigna en el folio
13 a la familia de George B Watts que incluye entre sus hijos a un
niño de nombre Tomás, soltero, de 6 años de edad, libre e hijo de
familia.
Tomás B. Watts y Porras nació en Cartagena en 1845 y según una
escritura del año 1883 guardada en el archivo histórico de la
ciudad compró "para si y los suyos dos casas altas i las accesorias adyacentes a una de ellas arruinada lado de piedra madera
i teja ... situadas en la calle de la Cochera del Gobernador..."
de su madre por una cuantía "de seis mil pesos de lei".
Las escenas que García Márquez describe en El amor en los tiempos
del cólera no son ajenas a la tragedia que se deduce de la partida
de defunción de la esposa de don Tomás que falleció en 1892
dejando cinco hijos menores "tras una enfermedad que le arrebató
la vida".
En un documento de sucesión en el cual aparte de numerosas cabezas
de ganado, dinero en caja y algunas deudas también se describe la
"casa alta de piedra madera y tejas" que es avaluada en 6.888 pesos y que demuestran que se trataba de una
familia distinguida y que la utilizaba como su hogar permanente.
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La Ferretería
En 1912 fallece don Tomás B. Watts y el inmueble sale a remate el
22 de agosto de 1913.
Dos años antes la empresa comercial Franco Covo y Cía. había
comprado la casa vecina para trasladar su negocio de ferretería y
quienes finalmente "se la adjudican por 7.800 pesos oro
americano a las 4.30 de la tarde".
Desde finales del siglo pasado ya se habían establecido en la mayoría
de las casas de la calle distintos negocios como la farmacia de don
Dionisio Araújo, un bar y la reconocida ferretería Franco Covo
& Co que anunciaba permanentemente la llegada de nuevos productos en
los periódicos locales.
En esa misma época se construye en el
barrio el edificio de la Andean Corporation para lo cual es
necesario demoler la casa de la isla, la más grande que existía en
el centro.
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La restauración
Después de más de trescientos años la casa que usted ve hoy era
irreconocible. El paso del tiempo y sucesivas modificaciones y
adaptaciones a distintos usos la habían transformado por completo.
Tras un exhaustivo proceso de restauración realizado por
profesionales cartageneros y acompañado de un profundo estudio histórico
ha sido posible volver al pasado y recobrar los orígenes de esta casa.
Durante el proceso de reconstrucción hemos encontrado numerosos
objetos, balas de cañón, vasijas y restos óseos, que nos hablan
de su apasionante pasado y que a su vez no hacen más que demostrar
que usted está en una casa donde podrá "soñar con la
historia".
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La historia completa del inmueble de Alfiz Hotel y las
referencias históricas utilizadas para esta breve reseña pueden
ser consultadas en un libro disponible para nuestros huéspedes en
la recepción.
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